---¡Ayyy!
---¡Uy, verdad! Disculpe. ¡El siguiente...!
Algunas historias: un intento de ver la vida sobrenaturalmente. Porque, fuera de bromas, la vida es para tomársela bien en serio.
Por la gracia de Dios y de Santa María, sí.
En fin, publico esto para que nos feliciten, apenas un día después de una fecha muy especial para mi esposa y para mí (Dios sabe por qué).
Estoy harto de la apestosa y grosera (realmente grosera) campaña que la progesía del mundo mundial (liderada por el The New York Times) está lanzando contra los sacerdotes, el Papa y la Iglesia en general. Así que los dejo con un artículo muy gracioso que pone los puntos sobre las íes. Siento mucho que esté en inglés; si alguien se anima a traducirlo, le hará un favor a la humanidad.
El artículo lo tomé de aquí. La autora es Ann Coulter, y la reproduzco aquí no por alguna filiación política con ella sino porque dice las cosas claras. Por cierto, si están de acuerdo, los invito a unirse a un grupo creado en Facebook para decir la verdad sobre el auténtico sacerdocio católico: tenemos que hablar fuerte y claro sobre la dignidad de nuestros curas. Lo encuentran aquí.
Ya, mucho floro. Aquí el artículo de la Coulter.
Should gay priests adopt?
Despite the growing media consensus that Catholicism causes sodomy, an alternative view ---adopted by the Boy Scouts--- is that sodomites cause sodomy. (Assume all the usual disclaimers here about most gay men not molesting boys, most Muslims being peaceful, and so on.)
It is a fact that the vast majority of the abuser priests ---more than 90 percent--- are accused of molesting teen-age boys. Indeed, the overwhelmingly homosexual nature of the abuse prompted The New York Times to engage in its classic "Where's Waldo" reporting style, in which the sex of the victims is studiedly hidden amid a torrent of genderless words, such as the teen-ager, the former student, the victim and the accuser.
Meanwhile, no spate of sex scandals is engulfing the Boy Scouts of America. Inasmuch as the Boy Scouts were not taking risk-assessment advice from Norman Mineta, they decided to eliminate a whole category of potential problems by refusing to allow gay men to be scout leaders. Perhaps gay scout leaders just really liked camping. But it was also possible that gay men who wanted to lead troops of adolescent boys into the woods were up to no good.
For their politically incorrect risk-assessment technique, the Boy Scouts were denounced as troglodyte bigots in all outlets of appropriate liberal opinion. Cities and states across the country dropped their support for the scouts. The United Way, Chase Manhattan Bank and Textron withdrew millions of dollars in contributions.
And hell hath no fury like a New York Times editor spurned. The Times denounced the Supreme Court decision merely permitting the Boy Scouts to refuse gay scoutmasters as one of the court's "lowest moments." The Times "ethicist" advised readers that pulling their sons out of the Boy Scouts was "the ethical thing to do."
Since liberals categorically reject the notion that homosexual conduct is often correlated with homosexuality, they have responded to the gay sex abuse crisis in the priesthood by blaming Catholicism. In particular, liberals have identified the church's celibacy requirement as the root of the problem.
There is absolutely no logic to this theory. It is nothing more than liberals reacting to the concept of sexual restraint like The Exorcist's Linda Blair did to holy water. If they had succeeded in turning the Boy Scouts into a gay rights re-education camp, we'd be reading that camping causes sodomy now.
Even in the midst of the Catholic Church's current scandals ---including decades-old cases--- the Catholic clergy has about the same percentage of perverts as the Yale faculty. There are more than 45,000 priests in America and, so far, 55 exposed abusers. There are 836 tenured professors at Yale, and one proved child molester -- convicted just last month.
That's still a higher percentage than the Boy Scouts, but the point is: It's not going to be easy to blame celibacy.
Moreover, when did celibacy become a gay-magnet? It may lack the Boy Scouts' direct approach, but the church isn't exactly passing out Liza Minnelli posters by demanding sexual abstinence.
Most stunningly, if celibacy is to blame, this is a show-stopping, Nobel Prize-winning discovery overturning years of liberal claptrap. In all other circumstances, it is punishable by death to suggest that sexual behavior is not determined at birth or that gays can be "cured." Now liberals are hawking the idea that gay priests could have been cured by marriage!
It's nice to see liberals becoming such big marriage-boosters. Too bad their newfound respect for marriage ---an eminently dissolvable agreement, rescindable by either party without cause or notice--- is limited to gays and priests.
Blaming celibacy is not only contrary to various liberal dogmas, but contrary to all known evidence about any vice. Total avoidance, not limited temptation, is the only hope for controlling weakness. Alcoholics cannot have a drop of alcohol. Former smokers cannot have just one cigarette. Problem gamblers must avoid the racetrack.
Only in the case of sex do liberals refuse to countenance abstinence. Small doses of sex are supposed to provide a needed "release." The "release" theory is disproved every time a child molester's home is searched, invariably unearthing enormous stockpiles of child pornography. None of this ever gives liberals pause. Celibacy is always bad, sex is always good.
The Catholic sex scandals have also prompted liberals to drop their demand that no discussion of a crime occur until there has been a final conviction proved to a jury beyond a reasonable doubt after a full trial. We had witnesses, gifts, phone records, White House logs and taped evidence on Bill Clinton. But still NBC's Matt Lauer shouted "Allegedly! Allegedly!" at any suggestion that Clinton had, in fact, had sexual relations with "that woman."
Indeed, most of the allegations against the priests do not even constitute "sexual relations" on the Democratic Party's definition.
At least we finally have The New York Times on record opposing sexual activity between men and boys. Evidently the only men the Times thinks should not be fondling teen-agers are those who purport to believe in God.
Resucitó
tal como nos había dicho.
Él, que es siempre fiel
a su palabra,
que nunca falla,
una vez más
lo demuestra:
resucitó
como había dicho.
¿No tendrá también el poder
y la honestidad
de cumplirte
lo que te prometa?
Haz la prueba:
pídele algo
o, mejor aún:
acógete a lo que ya prometió:
te vas a ganar.
Feliz Pascua de Resurrección
en el Resucitado.
(Como regalo los dejo con Rubens, que también siempre cumple).
Si la más santa del mundo
se sorprende por esta maravilla,
que nos ha dado el Padre,
de su propio Hijo
hecho hijo nuestro,
de su propia carne
en nuestra carne;
si la más santa,
y la más buena,
y la más pura,
si Ellla,
aún se sorprende,
¿con qué derecho
te tomas esta fiesta
igual que las demás?
Esta noticia tiene atraso. Tiene nueve meses de atraso.
No, la damita de la trastienda no está embarazada. No me refiero a ese tipo de atraso ni tampoco por eso es lo de los nueve meses.
Malpensados.
Hace nueve meses que he mudado. Ahora vivo aquí.
Pasé de una Tres Veces Coronada Villa a una novia hecha pincel; pasé del centro al sur, de la plana y desértica costa y aquellos "arenales candentes y extraños" a la pampa ubérrima, el nevado imponente y el frío de machos; pasé de las garúas irrisorias a las lluvias dendeveras y los ríos profundos; del gris panza de burro del cielo limeño al sol eterno de la Ciudad Blanca.
Desde marzo de este año me mudé por aquí, al pie del volcán, para trabajar en lo mismo de siempre pero con otros aires. Y conmigo se mudaron mis esperanzas, mis sueños, mis alegrías, dones y talentos, amén de mis carencias, mis nostalgias, la falta que me hacen mi familia y mis amigos, y mis muchos defectos. Pero como conmigo siempre se muda el Cristo del altar de Don Camilo, tonces no me preocupo nada y tiro pa'lante, eso sí, con toda la fuerza de mi cuello para jalar el yugo.
Ah, porque hay otra noticia, con mucho atraso también: dentro de pronto no llevaré el yugo solo. El yugo de este flaco se transformará en yugo para yunta. Porque el otro día encontré a la damita de la trastienda con la guardia baja y, ¡zas!, le zampé un diamante en el anular izquierdo, y le hice prometer que en mayo buscaríamos a un cura para que dijera "Sí" (la damita, no el cura).
Así que es una razón más para darle las gracias a esta ciudad. Aquí me casaré, aquí tendré mis hijos, y quizá aquí moriré; solo Dios lo sabe. Serán ellos, mis hijos, quienes me enseñarán el significado de esa hermosa frase que vi por aquí grabada en unos arcos hermosos y elocuentes (algunos más que otros): "No se nace en vano al pie de un volcán". Por lo pronto, y antes de descubrir qué pasaría si el volcán... ejem... por lo pronto, digo, voy cumpliendo lo que Él quiere (Dios, no el volcán).
Por cierto, si bien llevo ya nueve meses aquí, aún sigo siendo el nuevito del barrio. Cada tanto, por decir algo, me ocurre algo muy parecido a lo que les ocurrió a estos jovencitos.
Pero no es lo usual, que en esta tierra hay gente muy linda, la mayoría (además, aquí no venden Horlikcs).
Fuera de bromas, me encanta esta nueva aventura. Veremos qué es lo que Dios quiere y seguiremos reportando.
La ecuación es sencilla:
si es todopoderoso para resucitar,
tiene
el poder para arreglar
cualquier entuerto
para enderezar
cualquier vida,
para solucionar
cualquier problema,
para hacer feliz
a cualquier persona.
¿No será hora
de hacer la prueba?
Como dicen
esas pícaras letritas
ahí debajo:
«La muerte ha sido devorada
en la victoria». (I Cor 15, 54)
Feliz Pascua de Resurrección
en el Resucitado.
«---Oye, A....»---¿Qué pasa?»---Tengo una sospecha.»---¿Sí?»---Creo que nos hemos visto regays, hermano...».
Interrumpimos nuestra programación para dar una noticia de último minuto. Bueno, en realidad, una noticia de hace 3600 minutos. Después de 17 años de servicios a la vida, Tobías Gordillo pasó de este mundo al otro, y ahora juega en el Cielo y le lame las barbas al viejo y buen Dios.
Después de 17 años de vida activísima y de fregar la pita por aquí y por allá, la pregunta no es por qué murió Toby, sino por qué no se había muerto todavía.
Fuera de bromas, la razón de lo primero es bastante simple, en realidad: su desgastado corazoncito, diseñado para resistir unos 12 ó 13 años, aguantó 17 sin cansarse ni un segundo, tan solo al final; ya era hora, más bien, de pasar al modo stand-by.
La razón de por qué no se moría, esa sí no la puedo responder.
Tal vez lo hacía porque se daba cuenta de que aún necesitábamos de su compañía. Tal vez lo hacía le gustaba tanto estar con nosotros, que no veía razón para irse. Para mí, tuvo la delicadeza de morirse antes de que yo abandonara el nido para volar al sur en busca de nuevos pastos. Lo único que me brota ahora es la tranquilidad de que ya descansa en paz.
Ahora en el jardín de mi casa que tanto le gustaba, hay una nueva flor que marca el lugar donde desde ayer Toby duerme para siempre; no hay caso, él que siempre se orinaba encima de ellas, ahora no tiene más remedio que verlas crecer desde abajo. Pero desde arriba también, porque yo no sé del estatuto teológico de los animales, ni tampoco he leído sobre los novísimos de los perros (que nadie me critique por aquí por eso), pero tengo la ilusión de que al llegar al Cielo, el viejo Toby me reciba ladrando y moviendo la cola, y sonriéndome feliz para siempre. Al menos, tengo derecho a creer en mis ilusiones de vez en cuando.
Quiero terminar con un pasaje extraído del cuento de un viejo amigo. Recuerdo que me contó que lo envió a un concurso y lo estuvo preparando durante semanas, pidiendo opiniones, haciéndolo y rehaciéndolo, corrigiendo y borrando... y que a último momento se le ocurrió se hacer otro también, que escribió de una sentada y en media hora. Cosas de la vida, este último cuento suyo ganó el primer lugar, mientras que el que pongo aquí alcanzó solo una mención honrosa: cosas de la vida y de Dios, que a veces nos cambia los planes. Toby no iba a ser nuestro perro: en la caja en la que estaban él y sus hermanos, aún no sabemos qué nos hizo escoger a aquel negrito de pecho blanco en vez de alguno de los otros tres.
«[...] yo ya no lo escucho porque estoy llorando... llorando de alegría porque tú, querido amigo, tú estás en el cielo y algún día yo iré allá a ladrarte y lanzarme a tu cuello para lamerte la barba, cojo y todo brincaré entre las nubes moviendo la cola, mordiendo el aire perfumado y me echaré a tus pies para escucharte hablar de Dios y de la Virgen y de los santos... y sabré que la alegría ya nadie los la podrá quitar».(*)
(*) José Manuel Rodríguez. «El doce es fiesta, monseñor». En: Comisión Episcopal de Apostolado Laical. Quinto centenario de la llegada de la fe al continente americano. Tercer concurso de cuentos. Lima: 1992, 61-66.