jueves, 21 de diciembre de 2006

Doscientas cajas y mucho amor

(Reportaje gráfico)

Pues aquí, corroborando la famosa máxima del filósofo Vladimiro Montesinos, de que una imagen vale más que mil palabras, esta humilde redacción se complace en presentar un brevísimo reportaje gráfico de lo acontecido el tan ansiado día de la actividad de la Caja del Amor.

Pero antes, a manera de pequeña introducción, les cuento que si las fotos les dejan adivinar una experiencia fabulosa, les aseguro que se equivocan de arriba abajo: la experiencia fue mucho más intensa, linda y profunda de lo que se puedan imaginar. Fue un día (para algunos de nosotros fue más tiempo) de entrega, abnegación y generosidad para con el hermano, y las sonrisas y los gestos de agradecimiento que recibimos de la gente a la que llegamos fueron suficiente remedio para las incomodidades, las fatigas, el temible soroche(que hizo leña a más de uno) y todos los dolores de cabeza que hayamos podido soportar. Saber que aquel sábado realmente cambiamos un poquito el mundo y llevamos esperanza y alegría a personas tan necesitadas es de las cosas que, según nos prometió el Maestro, nos dan aquella alegría que nadie nos puede quitar (Jn 16, 22). ¿Y qué querían?: si precisamente de eso se trata la Navidad, del nacimiento del que fue anunciado como "una gran alegría para todo el pueblo" (Lc 2, 10-11).


Pasco, a cuatro mil metros de altura, nos recibió al alba con un cielo impresionante. Dios estaba solo a unos pasos... ¡debajo de nosotros, ja, ja, ja!

En plenos preparativos, apenas unos momentos antes de dejar entrar a la gente.


Aquí todos trabajan, señor, hombres, mujeres... nadie se me queje.


El famoso amigo M., el encargado general de nuestra campaña (y a quien ya presenté por aquí), feliz porque esta señora se llevó su cajita llena.


"¡Mami, dile al señor de la foto que se apure: esta caja pesa!". "Cállate y aprende de tu hermana, que está calladita". "Claro, si ella solo lleva el pollo...".


"Claro, papai, y después de que me tomes la foto y te vayas, ¿quién me va a ayudar a llevar mi caja?".


Muchas familias se llevaron sus cajas.

Nuestros invitados de honor, atentísimos a las actividades que preparamos, y un colón que se pasea supervisando...


Los solícitos chicos de la parroquia San Miguel (de Pasco) tuvieron que ayudar a esta mamita a llevar su caja.


Los niños, como siempre, los más felices durante todo el evento.

Al caer la tarde, y huyendo de la lluvia y de la granizada, el grueso del equipo emprendió la retirada... felices todos.

14 comentarios:

milanta dijo...

¡FELICITACIONES! Se ve que fue una labor ardua y muy buena. Feliz Navidad xD

Zegim dijo...

¡Maravillosa labor!
Las imágenes ciertamente dicen más que mil palabras, pero sin duda no pueden comunicar todo lo que se debió haber sentido allí :D

Kike dijo...

Milanta:

¡Hey, gracias! Fectivamente, fue una labor ardua, y de ello pueden dar cuenta las náuseas de casi todos los que fueron, ¡ja, ja, ja!

La otra parte de tu comentario también es muy cierta: fue una labor muy buena. Estoy muy contento de haber podido participar. Dios sabe lo que hace, 'mano.

Kike dijo...

Zegim:

Fectivamente, debiste haber estado allí para vivir lo que vivimos también. ¿De repente el otro año? ;-)

Saludazos.

Se*Eme dijo...

qué lindo!! los niños siempre son los más felices. su sonrisa, es la recompensa... así cualquiera puede darse por bien pagado!...

Kike dijo...

Así es: los niños siempre son los más felices. El otro día justo comentaba con una amiga viendo a unos niños jugando a meterse en el mar y salir corriendo haciéndose los asustados: "Míralos: solo se dedican a vivir la vida felices; no se imaginan que dentro de unos años estudiarán Educación u Odontología, y que estarán hasta la cabeza de exámenes, trabajos y estudios, ¡ja, ja, ja!".

No, fuera de bromas, los niños son un lindo remanso en medio del esfuerzo cotidiano. Algo por ahí puse al respecto de una niñita temprano en el blog, en uno de los primeros posts. Desde ahí siento que este blog estuvo medio que dedicado a ella o a ellos.

Saludazos.

Checha dijo...

¡Cuanto amor Kikito!
¡Y ese amor va y vuelve!
¡Recontrafeliznavidad!
¡Besotes!

El Diario de María Elena dijo...

Me han encantado las fotos y tu labor. Te deseo una muy feliz Navidad y un execlente 2007! Con carinho, Maria Elena

Kike dijo...

Chechita:

Fectivamente, mucho amor. Y Dios sabe hacerlo volver, crecido y fortificado. Es la gracia. Pruébalo.

¡Recontrafeliz Navidad para ti también!

Kike dijo...

María Elena:

¡Muchas gracias! A mí también me encanta tu labor, que es dura y muy generosa. Hay que tener un corazón fuerte y sano para hacer lo que haces. Dale, que haces mucho bien.

Excelentes deseos para ti también, y que el Señor nazca en tu corazón, compatriota.

DäNg€®rOu§ WOMän dijo...

jaja Sorry por lo de arriba pero estaba tanteando je porque como entenderás porq el blogger no me quiere por aqui y como es temprano aprovecho para dejarte una lineas...

Bueno, por enésima vez te escribo lo que escribí desde el inicio cuando no tenías aun comments, y bueno desde que vi el post me emocioné hasta las lágrimas es relindo lo que uds hicieron, me alegra haber podido aportar mi granito de arena ahi, aunque me hubiese gustado ir ... :( ojala el proximo año si es que lo repiten pueda asistir, mis felicitaciones! se que nada se compara con el sentir la satisfacción de hacer felíz a las personas, una feliz navidad en compañía de los seres queridos y amigos que lo quierenque ya son muchos.

Besos compa y no se olvide de su amiguita que siempre lo recuerda :D

Dw

Kike dijo...

No te preocupes por lo de arriba, ya me deshice de la evidencia... ¡ja, ja, ja!

Así es, mi querida, Den, una labor linda en la que usted puso su granito de arena. Y hay registros del tema, ¡eh! Ya los verá. Y sí, pronto esperamos hacer más cosas por Pasco, y de hecho que te paso la voz.

¡Una feliz Navidad para ti!

Marta Salazar dijo...

IN CRE Í BLE !

Gracias por el relato y por las fotos!!!!

Kike dijo...

¡ES VER DAD!

¡Ja, ja, ja! No resistí la tentación :-)

Gracias a ti por las oraciones. Una muy feliz Navidad, Marta.