miércoles, 19 de julio de 2006

Dios: ¿inofensivo?

Al revisar los comentarios, veo que un visitante me dijo algo así:

[...] sí, es muy bonito cómo es que el niño es también el reflejo de la ternura e inocencia de Dios.
 
Y yo le respondí lo siguiente:

¿Dios inocente? Cuidadito, eh... Dele una leidita a Lewis (El león, la bruja y el guardarropa, por ejemplo, o Una pena observada)* y verás que Dios no es necesariamente "inocente", como pensamos. Y gracias a Dios que no es así [...].
 
Y entonces se me ocurrió profundizar la cuestión. O, más bien ---no seamos tan ambiciosos---, simplemente citar la cita que le cité. ¿Manyan? (significa '¿comprenden?').
 
Y es que C. S. Lewis ---sí, el autor de las Crónicas de Narnia--- era un cristiano de aquellos, un crudo escritor ---y un crudo ser humano---, y un tipo que vaya si reflexionó sobre Dios... a punta de golpes, se puede decir. Y aquí tiene algunas frases que vienen muy a pelo de lo que comentó el amigo. Aquí vamos. Están en El león, la bruja y el guardarropa, y las pone en boca de algunos de sus personajes:**

---[...] Por eso te traje aquí, hija de Eva. Te llevaré al lugar donde te encontrarás con él ---dijo el Señor Castor.
---¿Es... es un hombre? ---preguntó Lucía.
---¿Aslan un hombre? ---exclamó el Señor Castor con severidad---. Por supuesto que no. Te lo digo: él es el Rey del bosque, y el hijo del gran Emperador Allende los Mares. ¿No sabes quién es el Rey de las Bestias? Aslan es un león, el León, el Gran León.
---Oh ---exclamó Susana---. Pensé que era un hombre. ¿Es inofensivo? Creo que me pone un poco nerviosa la idea de conocer a un león.
---Así será, linda, sin lugar a dudas ---dijo la Señora Castor---. Si existe alguien que pueda ver a Aslan sin que le tiemblen las rodillas, ese tal o es muy valiente o es simplemente un tonto.
---Entonces, ¿no es inofensivo? ---preguntó Lucía.
---¿Inofensivo? ---exclamó el Señor Castor---. ¿No has oído a la Señora Castor? ¿Quién dijo que fuera inofensivo? ¡Por supuesto que no es inofensivo! Pero es bueno. Es el Rey, ya te lo he dicho.
 
Como ya saben, Aslan es una alegoría de Jesucristo.
 
Lewis también tiene una frase muy divertida con respecto a los dentistas. En Una pena observada, decía una cosa como esta: "No comprendo cómo las personas pueden consideran a Dios como un ser bueno pero inofensivo, incapaz de hacerles sufrir. Yo me pregunto: 'Esa gente, ¿nunca ha ido al dentista?' ".
 
Fuera de bromas ---aunque eso fue muy en serio---, Lewis luego continúa con la idea de que un dentista es una persona buena, pero que puede hacer sufrir a un paciente para conseguir un bien mayor, porque sabe lo que está haciendo.
 
Estas ideas de Lewis frente al dolor no son algo gratuito. Al contrario, están bien cimentadas en su vida, pues las aprendió con mucho esfuerzo. No sé si lo conocen, pero el tipo era un amargadote, un ateo encerrado en sus libros y en su pose de intelectual. Poco a poco fue abriendo el corazón y se fue convirtiendo. Sí, y le hizo apostolado nada menos que ese otro gigante, J. R. R. Tolkien, imagínense. Él, Lewis y algunos amiguitos más formaron un grupo, The Inklings, allá en el Magdalene College de Oxford. Pero esa es otra historia.
 
Luego Lewis conoció a esta mujer estadounidense, divorciada, medio roja pero católica (si mal no recuerdo), llamada "curiosamente" Joy ('alegría'). De ahí el título de su libro: Surprised by Joy ('sorprendido por la alegría' o 'sorprendido por Joy'), en el que narra dos acontecimientos que ocurrieron en paralelo en su vida: su conversión al cristianismo (si no me equivoco, Lewis fue anglicano) y su enamoramiento y matrimonio con Joy.
 
Pero vean si este hombre no supo lo que es sufrir. Meses después Joy murió de cáncer. Hay una película sobre el tema: Shadowlands, con una buena actuación de Anthony Hopkins (que para ese tipo de papeles se pinta solo). Nuestro C. S. Lewis (Jack, como le llamaban los amigos) la pasó muy mal. Y solo lo sacó a flote su recientemente adquirida fe.
 
Fruto de sus experiencias es el libro ---por momentos bastante crudo--- A Grief Observed (publicado en español como Una pena observada). Libro fuerte, crudo, desnudamente humano, que no se guarda nada. Lewis increpa a Dios, le suelta todos sus porqués... pero lee todo en clave de esperanza y, sobre todo, desde una extraordinaria y virtuosa confianza en la Providencia divina. Ama a Joy, pero al mismo tiempo encuentra las respuestas que busca en su fe. Vaya ejemplo. Además, ese libro tiene palabras lindísimas sobre el matrimonio y la mujer. (Lo recomiendo, aunque para quienes estén un poquito recorridos ya en la fe).
 
He ahí una explicación de por qué la reflexión de Lewis sobre el dolor no deja de estar presente en su obra. Se ve en la crudeza y realismo de sus ficciones. Se ve en Cuadernos de dolor (por el título, porque confieso que aún no lo he leído). Se ve en sus comparaciones entre Dios y un escultor que, a punta de golpes de cincel, va sacando lo que le sobra al rudo bloque de piedra para dejar al final una hermosa escultura, hecha a su imagen (al menos, eso decían que decía en la película que menciono. Sé que no es muy científico, pero... al menos confío en que el que hizo el guión de la pela se documentó bien. Y, bueno, confío...).
 
Hice toda estra introducción (aunque la hice al final) para que tengan un poco más claro quién es este señor y qué autoridad tiene ---la de su propia experiencia de vida--- cuando dice que Dios no es inofensivo. Y es verdad. No lo es. Pero es buenísimo. Y, fuera de bromas, gracias a Dios que así es.
 
* En mi respuesta, le dije al amigo lector que leyera Surprised by Joy. En realidad, el libro correcto es A Grief Observed, traducido al castellano por Rialp como Una pena observada.
** Lewis, C. S. The Lion, The Witch and the Wardrobe. Nueva York: Harper Collins Publishers, ca. 2005, pp. 80-81. Traducción mía.
 

10 comentarios:

Ecazes dijo...

Nada como un converso para hablar de los estropicios de los que es capaz es "amoroso amor de Dios".
Aqui, reportando sintonía.

Kike dijo...

"Estropicios", efectivamente... :-) De esos Dios ha hecho varios en las vidas de todos, ¿no? Estropicios de esos que te voltean el mundo patas arriba... gracias a Dios.

André Frossard, converso por efecto de la gracia tumbativa(http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/592/1515/articulo.php?id=21409), hablaba de que para él fue más fácil descubrir que Dios existía que acostumbrarse a la noticia. Y creo que así debería ser para todos.

Muchas gracias por pasar por aquí, ¡y cuando quiera! :-)

Vixo_ever dijo...

De muy buena calidad su blog, acierta en su crític hacia est tema, justo me ayudó con una tarea que tenía sobre Lewis y su libro "SORPRENDIDO POR LA ALEGRÍA"

Kike dijo...

Hombre, Vicho, gracias por tus palabras. Me alegra que hayas encontrado algo que te sirviera (siempre y cuando no lo piratees, je, je...).

Vuelve cuando quieras, hermano. Ah, y no me trates de usted, que apenas tengo diez años más que tú, y eso que cronológicamente, que si hablamos de mentalmente...

aeronauta dijo...

Creo que le he leído todo lo publicado, que yo pueda pagar, a Lewis. Para mí es un misterio el porqué pasó rozando tanto y tan cerca el catolicismo y no se convirtió. ¿Error invencible?

Kike dijo...

El otro día leí algo así de por qué Lewis no se convirtió al catolicismo. Sin embargo ---y sin que sea vanidad, que en serio no lo es---, he leído tanto sobre el asunto y tan desordenadamente, que no logro recordar dónde fue. En fin, digamos que cristianamente el tipo tiene algunas cosas muy bien puestas. Por otro lado, hasta ahora no deja de sorprenderme que el personaje principal de la primera parte de las _Crónicas de Narnia_ se llame Pedro, el mediador entre Aslan y los habitantes de Narnia, el primero entre sus hermanos, escogido por el propio Aslan. Interesante, ¿no?

Carmen dijo...

Yo pienso que Dios nos pone a prueba cuando permite que pasemos por situaciones dolorosas o dificiles, es para hacernos mas fuertes, es como nuestros padres, ellos no nos soplan el examen del colegio, porque quieren que aprendamos, quieren lo mejor para nosotros, porque nos aman, igual actua Dios con nosotros al permitir que pasemos por pruebas a veces duras..eso nos hace mas fuertes, mejores personas.

Kike dijo...

Hmmm... en realidad Dios no prueba a nadie. Sin embargo, algunas situaciones en nuestra vida se convierten en pruebas, que es una cosa muy distinta.

Por eso dices bien: Él permite que pasemos por una serie de experiencias malas. Pero hay que tener en cuenta dos cosas: la primera es que si esas experiencias son malas, podemos tener la seguridad de que no son iniciativa suya; pueden tener otras muchas fuentes distintas. La segunda es que si bien pueden ser malas, Dios sabe sacar cosas buenas de ellas, y por eso al final nos puede dar la impresión de que Dios las puso ahí a propósito... y no es así.

Ahora bien, también a veces algunas experiencias que atravesamos pueden no ser agradables para nosotros... pero eso no significa que sean malas. También hay una gran diferencia (hoy es el día de las diferencias, je, je...).

A este último grupo de experiencias me refería cuando hablaba de que Dios no es inofensivo. A veces puede hacernos doler. Pero el dolor no necesariamente es malo, ¿verdad? Al respecto si quieres dale una leída a un post que publiqué un tiempito después de este. Está aquí.

Anda, Carmen, no pienses mal, pero nuevamente te animo a escribirme para poder aclararte un montón de cosas que me gustaría comentarte al respecto de esto y del otro post que publicaste hace tiempo.

Salud.

Milkus Maximus dijo...

Estimadísimo: MUY bueno el post sobre Lewis.
Lástima que vivas un poco lejos: podríamos compartir una charla de café.
Un abrazo en Cristo.

Kike dijo...

Maestro:

Agradecido quedo con sus palabras. Y, sí, dices bien: tan solo "un poco" lejos vivo. Ahora ha entrado una nueva aerolínea al mercado aquí, y te sorprendería saber lo barato que están los vuelos a Buenos Aires en estos momentos. Digamos que si invitaras a comer a 20 personas al Pizza Hut, gastarías más que yo yendo a Buenos Aires. Ojalá que en algo de 12 ó 24 meses pueda darme mi vueltita por allá.

Sí, a mí también me gustaría vivir más cerca porque no solamente sería un café, sino que intercambiaríamos libros, que veo que lees cosas interesantes.

Un azobra.