martes, 3 de octubre de 2006

Su secreto de Victoria

El domingo tocó reunión familiar. Y cuando digo familiar, me refiero al familión, no a la familia de cinco miembros (seis con Toby) que somos nosotros. Y es que ha venido una tía de Estados Unidos a pasar unos días con nosotros, y decidió reunirnos para un desayunito de aquellos (o sea, un desayunazo) y para una visita todos juntos al cementerio a ver a los abuelos (lindo el asunto: con rezadita y todo). Y, bueno,  también nos reunimos ---supongo--- para celebrar que mi hermana menor acaba de regresar de Alemania, en un bonito viaje que la ha devuelto a nosotros ---por esas vueltas inexplicables de la vida--- con un dulce acento venezolano.
 
La cosa es que acabada la función (créanme: las reuniones de mi familia son un verdadero espectáculo... creo que estamos perdiendo plata al no cobrar entrada e invitar gente), acabada la función, decía, mi tía la viajera vino con unas bolsitas. Eran regalos que había traído. Tras advertirnos a los hombres que estábamos de malas porque debido al sobrepeso tuvo que dejar una maleta (en la que venían los regalos para nosotros), comenzó a repartir sus dones entre las sonrientes mujeres.
 
Y mi tía es súper práctica, ¿vio? Como no se hace problemas, para que nadie se pusiera celosa les trajo lo mismo a todas: unas cremas para nosequé, que se supone que eran lo top de lo top, y que dejó fas-ci-na-das a las mujeres de la tribu. Estupefactas, boquiabiertas, atontadas. Eran Victoria's Secret.
 
Llovieron gritos de júbilo, anonadamientos y bocas abiertas en ángulos desafiantes; sonrisas, abrazos, "gracias, tía", "gracias, cuñada", "gracias, hermana"... ¡Mi Dios, nadie lo podía creer! Y los pocos hombres que quedamos atentos a lo que pasaba (muchos perdieron contacto con la realidad en aquella parte de "Mala suerte, muchachos: la maleta en la que venían sus regalos..."), los pocos hombres que quedamos atentos nos mirabámos cejiangulados y pensabámos que seguramente dentro de esos frasquitos debía de venir el resultado de alguna carrera de caballos, un riñón nuevo para alguien que lo necesitaba con urgencia o la fórmula para rejuvenecer unos veinte años... Porque ninguno entendía muy bien qué pasaba.
 
Las mujeres de la tribu habían caído en éxtasis. Se enseñaban unas a otras sus frasquitos, los abrían, los olían, vaciaban el contenido sobre sus extremidades... Sonreían alucinadas, se reían sin motivo, se abrazaban como si el Perú hubiera clasificado al Mundial (¡jo!)... Todas menos una: mi tía C.
 
Mi tía C. miraba tranquila, un poco con la misma expresión que teníamos los hombres. Para ella había venido su hermana, había comido pan con chicharrón y había repartido frasquitos. Punto. Y entonces alguien lo advirtió, y no tuvo ningún escrúpulo en revelarnos el misterio. Y es que a mi tía le regalaron el otro día también una crema de Victoria's Secret. Y cuando la vio dijo: "¿Qué es esto? ¿Su  secreto de Victoria? ¿Para qué sirve?". Sí, con el su  incluido, y con una indiferencia total.
 
Y es que mi tía C. es absolutamente indiferente a estas cosas. Tan desinteresada está en estos asuntos, que el otro día le regalaron nada menos que un bolso de Victoria´s Secret. Cuando mi prima contó esto, un suspiro se ahogó en las gargantas de todas las mujeres. Era un suspiro de envidia.
 
Pero la historia no había terminado.
 
---Le regalaron la bolsa, y ella la recibió y todos nos olvidamos del asunto ---contaba mi prima---. Pero luego de un tiempo volví a ver a mi tía. Y ¿qué creen? ¡Estaba usando su cartera de Victoria's Secret!
 
¡Dioses del Olimpo que se entretienen asustando a los mortales; destino esquivo que con tus leyes manipulas a los seres humanos a tu capricho; hado misterioso que zarandeas a los hombres a tu arbitrio, como barcos de papel con el viento...! ¡Nadie lo podía creer! Arriba se había vuelto abajo, y abajo era ahora arriba: ¿mi tía C. usando un bolso de Victoria's Secret? De todas las gargantas brotó la sorpresa:
 
---¡Nooo!
---¡Anda!
---¿En serio? ¿La flaca con su bolso de Victoria's Secret?
 
Y, sí, era la flaca llevando su bolso de Victoria's Secret... pero la sorpresa se convirtió en espanto cuando mi prima terminó la historia:
 
---Sí, era mi tía llevando su bolso de Victoria's Secret... ¡pero para hacer el mercado!
 
Y no lo van a creer, pero dentro de su bolso tan elegante mi prima encontró cebollas, papas, tomates y lechugas... todo metido a la buena de Dios. ¡Ay, de seguro que esa señora Victoria se revolvería en su tumba!
 
Fuera de bromas, el asunto me hizo pensar mucho. Y es que mi tía C. podrá estar todo lo desvinculada de la moda que quieran, pero qué suerte que haya gente así. Porque se trata de gente con una sencillez ejemplar para vivir, que no se preocupa innecesariamente por cosas superfluas. ¿Cuántas veces vivimos demasiado aferrados a este tipo de asuntos, al qué dirán, al qué pensarán, al qué pasará, al punto de descuidar lo fundamental, las cosas realmente importantes de la vida?
 
No me malinterpreten: algunas de esas cosas claro que tienen su importancia. Pero ya lo dijo uno que sabe más a alguien que cierto día se afanaba en su presencia por cosas importantes, sí, pero descuidando lo fundamental: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola" (Lc 10, 41a).

18 comentarios:

Alemama dijo...

He leído algo así por ahí....ve a ver qué dicen....

Kike dijo...

Hmmm... me temo que no entendí tu comentario, Alemamá. Uno es un poquito analfabestia, así que tenme paciencia :-)

Un abrazo.

Toño dijo...

Tienes mucha razón, a veces nos preocupamos demasiado por los aspectos más materialistas (que efectivamente, tienen su parte importante, pues somos seres materiales) que por aquello que nos haga crecer como personas

Checha dijo...

Psaba a saludar Kikito, que estés bien!

Kike dijo...

Toño:
Fectivamente, qué sabias palabras. Sí, pues: somos seres materiales... aunque no como dice Madonna, ¡eh!

Kike dijo...

Checha:
Siempre un honor recibir su visita. Siga, siga viniendo: hay limonada y galletitas. También hay chocolatitos que trajo mi hermana de las Alemanias.

Marazul dijo...

Particularmente no me fijo en marcas y menos en modas, me gusta lo que me gusta (casi siempre es negro)y de cremas, pues le creo a cualquiera (ahora soy hincha de la baba de caracol). Respecto a lo material, creo que cuando mas se tiene, mas cosas uno cree necesitar y nos olvidamos de las cosas simples de la vida, algunas veces de las mas importantes

Kike dijo...

¡Hombre, tampoco tampoco! Creerle a todas las cremas es un poco como peligroso, ¿no? Al menos hay que leer la etiqueta: no creo que por leer la etiqueta uno se vuelva superficial, je, je...

Y, sí, gran cosa no tener mucho con qué distraerse de lo fundamental. Incluso es un excelente ejercicio.

Danza Invisible dijo...

Pasaba a visitar, me hizo reír mucho este post.
Pero qué bien que haya gente tan sencilla.

Kike dijo...

Hombre, pues pase, pase... Pase siempre que quiera, encantado. Hay limonada y galletitas.

Y sí, la gente sencilla es lo máximo... pero para algo también servimos los complicados, je, je...

LAMIRADA dijo...

Muchas gracias por tu visita...
ayss esos domingos en family to lo q me suenan, si a nosotros nos pasa igual, cada vez q quedamos vamos to la tribu, vamos la familia telerin jaja, bueno hummm, espero volver a verte por mi humilde rincon ehhh...
AH!! ahora resulta que todos vamos a ser como la mujer del anuncio del té, no nos cuidamos jajaja...aysss
besines dulces!!!!

Gardenia dijo...

Hola kike por aqui devolviendo tu visita, gracias. Vendre mas seguido si mi bebida favorita es la limonada y con galletitas que mas pedir.

Que buena idea la de tu tia de llevar el mismo regalo para todas, me copiare de esa idea ya que cuando visito a la familia no se ni que llevar porque despues se enojan porque lo de uno fue mejor que lo del otro. Que lio, mejor no llevar nada a nadie!!!

Que bien describiste esa escena casi puedo ver a las "mujeres de la tribu, estupefactas, boquiabiertas y atontadas" :D

sandra cecilia dijo...

hola; personalmente no me preocupa el que diran y menos el que pensaran creo que la sencilles es una virtud en este mundo tan materialista, gracias por la visita....

Kike dijo...

sfMirada:
Sí, los almuerzos o desayunos familiares... creo que finalmente sí cobraremos entrada, ¡ja, ja, ja!

Gracias por venir, vuelva cuando quiera :-)

Kike dijo...

Gardenia:
¡Hombre, qué gusto que te haya gustado el post! Y, claro, vuelve cuando quieras. Las galletitas todavía no se acaban.

Tal vez la mejor estrategia sea aquella de la maleta con el sobrepeso, ¿no? O ahora que están todos tan paranoicos con las bombas se podría aprovechar. ¿Te imaginas?:

--Chicas, disculpen, pero la maleta la tuve que dejar porque los de la aerolínea creyeron que el gel que les traía era una bomba...

¡Ja, ja, ja!

Kike dijo...

Sandra Cecilia:
Sí, la sencillez es una virtud. Por lo tanto, cuesta esfuerzo conseguirla. Bien por ti :-)

Bienvenida cuando gustes.

Aeronauta dijo...

Gracias por tu culto _y compartido_ comentario en mi sitio. Un lujo de verdad :)

Kike dijo...

¡Hombre, no me revele!, je, je... Uno debe mantener las apariencias de mongo, así que shhhh... ;-)