miércoles, 22 de noviembre de 2006

Sorpresa en paños menores

La culpable de que yo escriba siempre taaaan largo tiene nombre y apellido (bueno, y la culpable de que yo escriba tan mal también lo tiene, pero esa es otra historia). Decía que existe quien tiene la culpa de que yo escriba tanto en cada cosa que escribo. Y como no le he pedido permiso para mencionarla por aquí, diré solamente que se llama Rosa C.
 
Rosa C. fue mi profesora de mecanografía en el colegio. O sea, me enseñó a aporrear las teclas de una máquina de escribir cuando yo tenía 15 años. Debido a eso, soy de aquellos que escribe con todos los dedos y sin ver el teclado. Ejem, de hecho, escribo 83 palabras por minuto (gracias, gracias... ya pueden dejar de aplaudir). Por eso cuando escribo simplemente me lanzo a golpear las teclas como frenético, y luego voy viendo lo que va saliendo. No me fijo. Luego, cuando he terminado, me pongo a ver el kilómetro que me ha salido (como ahora) y digo: "¡Caramba, Dios mío!", e intento e intento borrar cosas... Pero no hay caso: me viene el síndrome de "todo lo veo importante" y no logro rebajar el texto en más de 5 %. Por eso quedan los testamentos que la gente tiene que soplarse.
 
Rosa C. me enseñó a mecanografiar hace más de diez años, y es una de las cosas que más agradezco de gozar en la vida (junto con ser totalmente apolítico y haber aprendido a decir siempre la verdad). Saber mecanografía me ha salvado la vida en varias ocasiones. ¿Cuántas veces no he terminado trabajos para la universidad allí mismo, en tiempo récord, con el plazo ya vencido? ¿Cuántas veces no he escrito cosas mejores porque las escribía de un solo tirón, sin poner trabas a la inspiración porque mis dedos seguían a mis ideas? ¿Cuántas veces no he podido hacer dos cosas a la vez porque mientras transcribía un texto iba prestando atención a otros asuntos? Sí, una gran cosa saber mecanografía.
 
Rosa C. me enseñó mecanografía, y yo nunca le agradecí. Al contrario: en el colegio odiaba ese curso. Escribir puras jotas y puras efes durante semanas no era lo que se dice lo más entretenido del mundo. Más bien, la escasez de trabajo intelectual al escribir efes y jotas nos daba tiempo a algunos amigos y a mí para pensar en otras actividades un poco más desafiantes y revolucionarias. Y así le hacíamos la vida imposible a la pobre Rosa. Ejem, sí, dije "hicimos"... Bueno, eran otros tiempos.  
 
La cosa es que salí del colegio y me olvidé del asunto. Y un par de años después, a medida que usaba teclado tras teclado en mis actividades, la mecanografía volvió solita a mis dedos... para no irse nunca más. Y el mundo cambió para siempre. Fue como tomarse la pastillita roja en vez de la azul, ¿vio?
 
Bueno, me fui. Rosa C. solo enseñó mecanografía un año más después de que yo saliera del colegio. Luego de eso se dedicó a hacer movilidad escolar. Ya conté que mis padres también se dedican a eso, y no solo trabajan en el mismo colegio sino que pertenecen a la misma asociación de conductores que ella. Ya ven que no es difícil imaginar que en la actualidad son amigos. Por ser de la asociación, con mucha frecuencia ellos y otra gente se agrupan para coordinar, planificar cosas y conversar de sus asuntos.
 
Un día decidí agradecerle por haberme enseñado esto que aprecio tanto. Y le hice llegar mi mensaje de agradecimiento con mis padres. Mi papá, que para estas cosas se pinta solo, se lo dijo públicamente un día en que tuvieron un desayuno de la asociación. Mi papá regresó ese día orgulloso, y hasta le temblaba la voz cuando me contaba que a Rosa C. se le escapó una lágrima. Sí, sí... fui la comidilla del asunto durante un tiempo por haber hecho llorar a mi profesora (hasta ahora mis lindas hermanitas se burlan del tema); pero no me importa: sirvió para rendirle a Rosa C. el homenaje que en mi corazón se merece.
 
La cosa no quedó ahí, sin embargo. Y es que un día no muy lejano de aquel hubo otra reunión de las movilidades, y esta vez ---no recuerdo a sazón de que... entenderán que no me aloco por asistir--- yo también fui. Y ahí vi a Rosa C., al alcance de la mano. ¿Debía acercarme? No terminaba de decidir si era buena idea darle personalmente mi mensaje o si bastaba con lo ya dicho. Ya ven, de tímido que es uno. Pero lo que me terminó de decidir fue ver que la jovencita tan guapa que estaba a su lado era su hija, je, je... ejem.
 
¿Dónde estaba? Ah, sí. Entonces me acerco y le agradezco por todo, le hago saber lo inmensamente útil que es lo que me ha enseñado, lo mucho que lo aprecio, le pido perdón por haberle hecho imposible un pedacito de la vida en aquella época... Rosa C. me recibe con un beso, y con una sonrisa en la mirada y en el corazón. Fue un momento bonito. Casi casi le menciono a su hija y le pido que me la presente... pero todo a su tiempo.
 
La cosa es que así estamos con Rosa C.: fue mi profesora, la aprecio mucho, me enseñó algo muy valioso y se lo agradecí. Una relación especial, ¿vio? Desde ahí creo que la he visto pocas veces. Pero nunca me imaginé cómo iba a ser la siguiente vez que la viese.
 
Y es que, en mi defensa, comenzaré diciendo que esta ha sido una semana pesada. Ya no recuerdo ni cómo empezó, pero sí que me he estado acostando muy tarde y levantándome muy temprano. Para colmo, vinieron unos amigos neerlandeses que tuve que pasear por la ciudad, a quienes debía recoger tempranísimo en su hotel y con quienes me desocupaba recién muy tarde en la noche. Así las cosas, cuando mis padres anunciaron que el próximo desayuno mensual de la asociación de movilidades iba a tener lugar en mi casa, y que TODOS (es una tremenda pena que no pueda reproducir aquí el amenazante tono de voz de mi mamá cuando lo decía), se anunció que todos, decía, debíamos ayudar en casa, tuve que explicar que mi participación en la súper limpieza iba a ocurrir solamente en las noches... en las noches muy noches.
 
Y llegó el jueves del desayuno. El día anterior había sido un día particularmente largo. Y terminé muy cansado. Neerlandeses, pasear por Lima, acompañarlos a tomar el bus para Pisco, luego ir a recoger un trabajo... Pesado día, pesado. Y luego en la noche llegar a casa a comer... y a terminar mi parte de la súper limpieza familiar. Creo que ya se hicieron la idea, ¿no? Me acosté a las dos de la mañana. Normalmente me acuesto a esa hora, es verdad, pero no extremadamente agotado, como aquel miércoles.
 
La cosa es que llega el jueves, decía. Había puesto el despertador a las 6:00 a. m. Había dejado una nota en la cocina (ya conté por aquí que mi familia es la familia de las notas): "Despiértenme a las 6:00: ¡como sea!". Pero nada funcionó. Este humilde posteador volvió a ver el mundo a las 8:30 de la mañana del día jueves, el día del famoso desayuno. Y lo primero que escuchó cuando bajó apuradísimo para darse un baño, no sea que lo fueran a encontrar las amigas de su mamá en pijama, fue la voz de Rosa C. en la cocina. Había decidido venir más temprano para ayudar a la dueña de casa antes de que llegaran los demás invitados. Bastante amable, ya ven.
 
Entonces ya me ven a mí, despeinado, legañoso, descuajeringado, medio barbón (ah, es que no les conté: ya me afeité), con mi toalla en una mano y mi jabón en la otra, asomando solo un ojo por detrás de la puerta de la cocina, espiando qué tanta chance tenía de pasar cerca de Rosa C. sin que me viera. Hmmm... poca, realmente poca. Las posibilidades de tenerla como suegra estaban a punto de irse al tacho de basura de un porrazo.
 
Cuando me di cuenta de que si trataba de evitar lo inevitable podía terminar empeorarando lo empeorable (en cualquier momento llegaban los demás invitados), decidí adoptar la estrategia del superado mental. Me acomodé bien el pantalón, me alisé un poquito el pelo y, con toda la confianza del mundo, puse cara de acabar de ganar el premio Nobel y me aparecí de lo más orondo en la cocina, cancherazo, como si fuera el rey paseando por sus dominios. ¡No, si solo me faltó meter la mano a la olla y picar algo, o rascarme debajo del ombligo, como Al Bundy!
 
Así, con mi actitud de "yo soy el superado de la casa" me vio Rosa C. Mi Dios, qué vergüenza. Claro, obviamente que no dejé que se notara... pero por dentro estaba que buscaba un huequito por donde la tierra me pudiese tragar ipsofactamente.
 
---¡Hooola, Kikeeee!
---Hola, ¿qué tal?
---Pero, hombre ---los brazos en jarra, haciendo ademán de reclamarme---: ¿qué horas son estas de levantarse?
 
"Uf, lo primero que recibo en la mañana: reclamos. Para variar...".
 
Claro, claro, no lo dije.
 
---Je, je... ---solté la risita de idiota: ¡vamos, no me digan que nunca la han soltado!
---¿Estas son horas de levantarse?
---Bueno, sí si te acuestas a la hora a la que yo me...
 
No me dejó terminar. Cambió su cara de regañona por una gran sonrisa, y me dio un abrazo tan cálido que hizo que la sangre me volviera a circular (se me había estancado todita en la cara), y que se fundió con esperanzas renacidas sobre mi futuro con su hija.
 
---No, hombre, te estoy bromeando...
---Ahh...
---...si yo, más bien, he venido a invadirte tu casa, ¿qué estarás pensando?
 
"Esteee...".
 
---Noooo, nada que ver ---repuse, rapidísima la sonrisa 436-1-A, la que uso para dar confianza.
 
Quise decir más, pero no me salió. Uno quiere decir más cosas en estos casos para hacer que el momento fluya, ¿vio? Pero entenderán que todavía en pijama, con el cabello revuelto y la barba a medio crecer, con la táctica del superado mal ensayada y frente a una entrañable ex profesora de colegio no es que uno se pueda poner muy creativo. Solo me salió más risita tonta. Hubo un beso y otra sonrisa, y apuré mi camino hacia el baño, a ver si ahí encontraba un agujero que me sacara de ahí rapidito. Había varios, pero felizmente que ya la vergüenza había pasado y no hubo necesidad de usarlos.
 
Fuera de bromas, qué lindo es agradecerle a una persona por el bien que has recibido de ella. Hay que saber hacerla, sin embargo: agradecer y pedir perdón son cada uno un arte, un arte lamentablemente algo olvidado hoy en día, pues no pocas veces cada uno agradece y pide perdón como le da la gana... y no siempre bien.
 
Bien hechos, qué beneficio le aportan al corazón actos como estos. Y no solo al corazón del que lo recibe; también al del que los realiza. Yo tuve el gustazo de poder darle las gracias a Rosa C. Y lo bien que se sintió.
 
Hace poco el evangelio del día fue precisamente el de la curación de los diez leprosos, aquel episodio en el cual solo uno de ellos regresa. Cristo lo alaba por regresar, por ser agradecido. No, si ya ven: hasta Dios reclama que le demos las gracias. Prueben.

22 comentarios:

Edgard dijo...

Mi estimado Gi... perdón, Kike, es verdad, en epoca colegial nadie agradece a un profesor, es mas, terminas el colegio y es lo mas maravilloso del mundo, te dices a ti mismo, ya no los voy a volver a ver mas, etc. pero en realidad, cuando pasa el tiempo y recuerdas esas epocas y como tal profesor o tal otro te ayudaron en cosas que hoy son fundamentales para ti, regresan esos recuerdos de querer estar en el colegio. Yo tambien recuerdo a mi profesora de mecanografía, es verdad, eso de apretar varias veces jotas y efes es extremadamente aburrido y en realidad uno busca la forma de "aprovechar" mejor el tiempo, solo que la particularidad de mi profesora, es que al mas minimo movimiento, ¡ZAS! o te levantaba de las patillas o te pegaba un grito que ni te imaginas, pero al igual que tu, ahora le doy gracias por todos los gritos y jalones de patilla que me dio pues ahora tambien escribo muy bien en el teclado, claro me falto aprender mejor las normas de ortografía pero ese es otro cuento, mejor dicho "otro profesor". Bueno en realidad, yo doy muchas gracias a todos los profesores que tuvieron la paciencia de enseñarme durante 11 años y formarme para ser un ser humano responsable, espero que sea asi, ja ja ja. Bueno debemos saber reconocer a quienes nos educaron y darles las gracias por los esfuerzos que hicieron al soportarnos tantos años, ¡gracias papá! Ja ja ja. Por otro lado, para no extenderme mucho, debemos ser agradecidos con todos especialmente con una persona que siempre esta ahi para entendernos y ayudarnos, demos gracias a Dios por su continua confianza y amor. Bueno creo que con esto me postulo como posteador. No lo creo, esto se lo dejo a mi hermano.
Kike queda pendiente la salidita, ya tengo plata, pues ya me pagaron, ja ja ja. Avisame nomas.

El Diario de María Elena dijo...

Yo tambien recuerdo con mucho carinho a mis profesoras en especial a la que me ensenhaba Biologia y Quimica, a la de Fisica tambien que fueron los cursos que mas me sirvieron en la facultad, obviamente a las de matematica, y claro a las (los) de aleman. Ya tendre oportunidad (espero) de agradecerselos personalmente!

Puckis dijo...

jaja en verdad que hay que agradecerle a esa profesora :]
me facina la forma tan suelta en que escribes

Zegim dijo...

Lo bien que se siente dejar saber a la gente que nos han dejado algo bueno.

milanta dijo...

Ese agradecimiento es signo de AMOR, ese Amor que viene de arriba que contenta hasta al que no tiene esperanza. Yo tuve una profesora que me enseñó toda la secundaria, en cierta forma me ayudo a decidirme por mi vocación profesional y claro que le estoy agradecido. Supe que estuvo enferma, pero nada más allá de eso... :(

Kike dijo...

Edgard:

¿Así que tu profesora de mecanografía te maltrataba en el colegio? Hmmm... eso explica muchas cosas, ¡ja, ja, ja!

Lo que es la vida, ahora tú (igual que yo) eres profesor. No escupir al cielo, ¿no? ;-)

Sí, hay que dar las gracias siempre.

Más bien,y hablando de eso, te mandé un mail para ver cuándo vamos para que me invites mi pollito a la brasa y mi whiskycito. Y te daré las gracias, claro :-)

Kike dijo...

María Elena:

Hombre, qué interesante. Pues ahora con la Internet se pueden hacer milagros... Prueba, de repente puedes enviarles un correo. Yo, por ejemplo, contacté una vez al autor de un libro que me ayuda mucho en la vida. Lo contacté, le escribí y nos hicimos más o menos amigos... ¡y me envío por correo postal otro libro autografiado!

Un gustazo que te pasees por aquí nuevamente. Vuelva cuando quiera.

Kike dijo...

Puckis:

¿Eso fue un cumplido? Hmmm... debe de ser, porque me he puesto rojito, je, je...

Kike dijo...

Zegim:

Síp, se siente bien. ¡E imagínate cómo se siente el otro, el que te hizo bien! ¡Lo máximo!

Kike dijo...

Milanta:

Hombre, qué pena lo de la profe. Tal vez por ahí puedas contactarla para saber cómo está. Ya me contarás cuál es tu profesión.

Muchas gracias por pasearte por aquí. Fui también por tu blog (a veces paso calladito). Te iba a comentar algo sobre Shakira... pero recordé que ya te había comentado algo sobre Paulina Rubio la vez pasada, así que no quise contradecir tus gustos dos veces, je, je... Ya encontramos algo en común.

Un abrazo, compatriota.

Ibelin no Balian dijo...

La verdad muy emotivo tu post, hasta me dieron ganas de llorar a mi, snif :')...
Yo aprendí a teclear con mi mamá: ella es maestra de mecanografía. E hice mucha practica con ella: todos sus documentos de la escuela me los dictaba y yo tenía que escribirlos. Viendolo desde tu punto de vista, se lo tengo que agradecer todas esas noches en velas en las que tenía que hacer mi tarea y aparte ayudar a mi madre con su documentación. De las personas que conozco, ninguna tiene tanta habilidad al teclado como yo.

Saludos hasta el Peru!

Checha dijo...

Que linda historia Kikito!
Me recordó muchas mías, lindas.
Besotes!

Kike dijo...

Hombre, tocayo:

Qué linda historia la que me cuentas aquí, más bien. Hombre, en serio. Qué bonito que tu propia madre haya sido la profesora de mecanografía (¿significa eso que tienes una hermana preciosa? ;-)

Tener habilidad para las teclas sí que es una gran cosa. Ya quisiera tener el talento que la acompañe, je, je...

¡Un abrazo hasta el D. F.!

Kike dijo...

Hola, Checha:

¿Te recordó historias tuyas? ¿Pero cuántas profesoras de mecanografías has tenido, che? ;-)

Un abrazo.

Aeronauta dijo...

Kike, gracias por tu ayuda fraterna al corregirme privadamente mis errores ortográficos. No cualquiera lo hace y yo lo valoro pues nos ayuda a mi primero y a todos los que pudieran llegar a leerlo. Es un verdadero lujo; y no es ironía.

Fue delicadamente exacto y privado, pero yo lo publico para que todos apreciemos cuando un hermano o amigo nos ayuda con la corrección caritativa.

:::::::

Recién he llegado, y, efectivamente, hay que darle algo de tiempo a tus interesantes posts, cosa que ahora no tengo, pero vendré como siempre.
Te dejo copia de mi comentario en respuesta a tu correo.
Vale, amigo, eres especial, de los buenos :)

Kike dijo...

Eehh... pues... ejem... ay...

No, no, mejor la corto aquí: ya me puse rojo y no puedo escribir.

Gracias a usté, más bien. Un abrazo.

DäNg€®rOu§ WOMän dijo...

Hola Kike!!
jaja uy pues si que hay que agradecerle a Rosita porque escribes de lo lindo, ya quisieramos muchos poder explayarnos asi mediante escritos, yo soy una de ellas ya que me considero un 0 a la izquierda redactando hasta un mísero comment, pero bueno bueno, si sabes que me he reido tanto, me has hecho recordar tanto a mi hermano que siempre le sucedía eso en las fiestas que hacíamos en casa y viste que cuando yo vivía con el en otra casa, pues éste siempre llegaba tarde del trabajo y siempre que salia con la toalla en la cintura de ducharse, lo terminaba interviniendo alguna tía de antaño que le decia... hoola Alex como has estadooo!!!??? ...uy como has crecido!!!...(no se a que se refería especificamente con el crecimiento si siempre midió lo igual) pero el pobre se moría de la verguenza con la cara en miles de tonalidades rosas, sin exagerar le deben hacer pasado como 3 veces este tipo de situaciones, ya no las pasa mas porque ahora vive solo asi que se libró un poco de la cosa esta de las familias que te ampayan en paños menores...

Si mal no recuerdo me paso algo similar, pero era mas con el querer ir al baño y no poder salir de mi habitación por las visitas que me podría encontrar o bien en el baño y o bien por el camino... como deseaba tener 6 meses y usar un Huggies aquellas veces, pero ni modo... esas cosas pasan ¿vio?(jaja)

Un besote compa!!
La Dw
(no tan Dényerus u know...)

Kike dijo...

¿Pero a qué te refieres con escribir "bonito"? A utilizar algunos "sin embargo", uno que otro "desde luego" y algún "con respecto a"? Hmmm... usar esas cositas no garantiza un mensaje bonito. Y un mensaje bonito es el que, más bien, has puesto aquí con sencillez y ternura. Entonces, ¿para qué necesitamos los sin embargos?

Ojo, no soy tan iconoclasta: sí son importantes, je, je... Voy a que no tiene de qué quejarse, compatriota: usted comunica muy bien lo que quiere comunicar. Y eso es, precisamente, comunicar.

Lo que debería darle vergüenza, más bien, es haberse hecho pupú el día que cuenta... pero no se preocupe, no le diremos a nadie: ya sabe que Internet es bien privada... ¡ja, ja, ja!

MaRiPoSa dijo...

Ja ja ja, lo que mas me gusto de toooooddddooooo lo anterior dicho es que la velocidad de tus dedos acompañan a la velocidad de tu mente, eso es importante, por lo menos para mi lo es puesto que escribo y hablo rapido, lo menos que podria esperar de mi es tener "dedos rapidos"

en fin, siempre hay un profesor importante que marca alguna diferencia respecto a los otros, yo tenia uno que me ayudo con a tener personalidad y ahora lo mejor que hago son las disertaciones, todo un avance....

si eres profesor, como entendi... espero que seas importante para tus alumnos, de esos que defienden los derechos de los alumnos sin temor a represarias.......eso siempre se agradece.

ADIOS!

Kike dijo...

¡Opa, me descubrieron! Pues sí, soy profe, y sí procuro dejar una huella imborrable en mis alumnos, fíjate. Y creo que lo logro, porque hasta ahora, si me encuentro con alguno por la calle no deja de insultarme, ¡ja, ja, ja!

No, fuera de bromas, sí soy de los que defiendo los derechos de los alumnos que los ven conculcados, en serio. ¿Represalias? Pues sí he tenido... de parte de los otros alumnos, aquellos en contra de los cuales los derechos de los primeros defendía, je, je...

Ahorita no enseño; ahorita estoy con lo de la tesis de licenciatura. Si suena aburrido, deberías ver cómo es hacerla, ¡ja, ja, ja!

¿Qué dice al final? ¿"Adiós"? ¿Qué ya no piensa volver? :-) No, hombre, vuelva, vuelva, que hay limonada y galletitas.

Carlos. dijo...

Pucha,que siempre te me olvidas de lo más importante: ¿Qué fue de la jovencita? ;P

Jajajaja.Es bromita xD.

Bueno,esperemos que cuando salga del colegio me queden tantas ganas de agradecer a mis profesores como a ti,mi hermano.

Pero por ahora no tengo ganas de agradecerles xD.

Ice.

Kike dijo...

Hombre, qué lindas palabras: ¡gracias! Ya verás que después de un tiempo algo te saldrá por agradecerles a tus profesores... ¡aunque sea haberte dejado terminar! ¡Ja, ja, ja!

Va un abrazo, Ice.